Diario de una premamá (8)

SINDROME NIDO

Las semanas pasan volando. Sobretodo porque a Jota le ha entrado el “síndrome Nido” y le da por realizar reformas en casa.

Siempre pensé que como embarazada los síndromes y los antojos los iba a padecer yo, pero él siempre ha sido muy solidario y decide sufrir algo del embarazo. Entre un proyecto de decoración y otro de reestructuración total me plantea algún que otro reto culinario. Destaca sus ansias por comer tarta de manzana. Si fuese él quien llevase a Lentejita dentro, nuestro hijo nacería sin duda con la forma de esa fruta en la frente, ya que he de realizar hasta tres intentos para que su antojo quede satisfecho.


Desde que nos dieron la casa (hace ya cuatro años) hemos hablado varias veces sobre qué hacer con nuestra cocina-salón…Tras tanta indecisión la existencia de Lentejita nos anima a poner fin a la eterna discusión y en menos de dos semanas tengo instalada una isla hecha por nosotros (es lo que tiene tener una casa con paredes irregulares) en la que a partir de ahora nos podremos sentar todos los miembros de la familia.



Cuando todo parece empezar a encajar y el síndrome Nido se limita a la limpieza y a pequeños proyectos de decoración, el suelo de la cocina-salón se levanta.

No me lo puedo creer.
Debajo de la tarima flotante varios azulejos se han elevado por obra de magia y otros se han roto. El seguro se desentiende al considerar que los daños se han producido por un movimiento del edificio y/o una mala colocación de los azulejos. Esto sí que me lo puedo creer. Pero me da miedo, y sobretodo pereza, tener que ir a reclamar al siguiente escalafón: el Gobierno. Al ser un edificio de protección oficial he de pelear con la entidad pública que gestiona en Asturias este tipo de pisos. Una señora muy maja de esa entidad me asegura cada vez que pregunto que “en un futuro sin determinar” lo solucionarán. Empiezo a pensar que como todas las buenas secretarias, está entrenada para dar largas y echar a los ciudadanos molestos.


Lentejita pasa de tener un Nido con una mesa de comedor hecha a mano a un Nido de okupas con azulejos rotos y levantados durante tres meses y medio.


Ningún síndrome es tal si puedes sobrellevarlo con estoicidad más tiempo. Y Jota no soporta más la espera. Como capataz, me da instrucciones para que durante el día pueda ir adelantando el trabajo más liviano y acabar él cuando llega a casa.


Tras varias semanas de trabajo, volvemos a tener suelo y hemos recolocado la mesa del comedor. Me da miedo decir que Lentejita vuelve a tener un Nido por si otro azulejo de la casa nos escucha y quiere sabotearnos…

2 Comentarios

  • Anónimo
    29/05/2014 10:10 am

    Podéis venir a Alicante a hacerme una isla como esa cuando queráis!!

    Ana

  • Azucena Sotoca
    29/05/2014 11:58 am

    Jajaja, se lo pregunto al capataz y tomamos nota del pedido jejeje

    Tuna

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